A pesar de que el hockey en Argentina creció prácticamente de la mano de la inclusión de la mujer en el deporte, hay imaginarios históricamente construidos que resaltan la diferencia que existe entre hombres y mujeres. Sucesivas investigaciones y análisis que hemos recopilado a lo largo de nuestra investigación avalan eso. Pero ¿realmente ocurre esto dentro del ámbito del hockey femenino nacional?
Según Marta Antúnez y Norma Miranda, existen estereotipos de género dentro de las prácticas deportivas. Estos “son responsables del trato diferenciado al que son sometidos mujeres y varones, desde el inicio de la infancia”[1]. Además, las autoras sostienen que aún sigue habiendo un ámbito masculino reservado para su acción, como así también características sociales que configuran la imagen del hombre y la mujer deportista. Por ejemplo, el considerar a lo masculino como lo fuerte, lo veloz, atlético, agresivo, dominante; y a lo femenino como lo débil, dócil, sensible, incauto.
“El ser mujer puede atribuirse, por una parte, al sexo biológico pero también por otra, a la identidad femenina con el rol que la sociedad quiera desempeñar […] El deporte es una actividad que no se aproximaría a aquello con lo que la sociedad espera que la mujer se identifique. Por cuanto lo que se espera del trabajo físico deportivo es el desarrollo de una gran masa muscular, la masculinización y la manifestación de patrones de conductas características del sexo masculino, por lo tanto la mujer deportista en algún punto debe cargar con estos imaginarios sociales, que en muchos casos pueden desembocar en conflicto, asociado éste al modo en que su participación en el deporte competitivo pueda afectar su estilo femenino.”[2], desarrolla Romina Plataroti en su investigación sobre mujer y deporte.
Por su parte, la investigadora Benilde Vázquez sostiene que “la permanencia en un espacio de identidad masculina, como es el deporte, exige despojarse de su identidad femenina y es probable que muchas mujeres no estén dispuestas a ello”[3].
Nosotras entendemos que cuando la mujer empieza a tener más protagonismo en la sociedad, rompe con lo hegemónicamente establecido, y se incluye. Aquí es donde, según las sucesivas investigaciones relevadas, la mujer comienza a enfrentarse a la disyuntiva entre el estereotipo de identidad femenina y el de deporte que se fue configurando en la sociedad. Pero es aquí también donde se nos plantea una duda respecto a si eso ocurre realmente en el hockey femenino nacional.

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